La Conferencia del Episcopado Mexicano, pone en duda el sentido social de las reformas estructurales impulsadas por Peña Nieto

jueves, 1 de mayo de 2014




Desmenuza las reformas con un sentido de duda de los beneficios al pueblo de México.

Por Francisco Ortega Hernández

Edo. de México.- A través de comunicado la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) exhibe la desconfianza de la Iglesia Católica respecto de las reformas estructurales que impulsa el presidente Enrique Peña Nieto; las que actualmente se discuten en el Congreso de la Unión, las leyes secundarias que permitan su cabal aplicación.

Fue en la cuenta de facebook donde el Secretario General de la CEM, Monseñor y Obispo Auxiliar de Puebla, Eugenio Lira Rugarcía da a conocer tan radical postura de los prelados; e insta a reformar en primer lugar la mentalidad de los mexicanos; sin omitir buscar una conciencia que permita privilegiar la escala de valores morales y dejar atrás las cuestiones materiales.

El documento pone en entredicho aquello que el pueblo no puede dar a conocer a sus iguales a través de los medios de comunicación; y deja en claro, que las reformas estructurales hasta el momento no han demostrado sus bondades, entre ello, el consolidar la democracia en México. “No se puede atacar el mal sino se actúa contra él”.

Por la trascendencia e importancia del documento lo transcribimos a continuación:


*Por México ¡Actuemos!*
Mensaje de los Obispos de México

Con mucho cariño, a todas y a todos les hacemos llegar el saludo de Pascua
con las motivantes y esperanzadoras palabras de Jesús resucitado, vencedor
del mal y de la muerte: ¡La Paz sea con ustedes!

Con ustedes y como ustedes sentimos gran preocupación por el futuro de
nuestro País. Por eso, ante las recientes Reformas Constitucionales
aprobadas hacemos nuestras las inquietudes de nuestro pueblo y nos
preguntamos de qué manera serán benéficas sobre todo para los que han
estado permanentemente desfavorecidos, o si serán una nueva oportunidad
para aquellos acostumbrados a depredar los bienes del País.

¿Qué garantizará que la Reforma Educativa impulse un verdadero desarrollo
integral para todos; una reforma en la cual se reconozca el derecho
fundamental de padres y madres de familia, y la sociedad en su conjunto
asuma la responsabilidad que le corresponde; y no venga a alimentar una
nueva estructura burocrática que sólo defienda sus propios intereses? ¡Sin
educación de calidad no hay personas, ni pueblos libres!

¿Qué garantizará que la Reforma Fiscal fomente una contribución
verdaderamente justa, equitativa, corresponsable, clara, sin complejidades
y que sea utilizada con honestidad y transparencia para construir un país
con menos desigualdades, que favorezca el empleo digno y bien remunerado y
las inversiones productivas; o será una maraña en la que puedan evadirse o
esconderse quienes se benefician de los recursos del pueblo de México? ¡Sin
honestidad, veracidad y transparencia los recursos seguirán siendo botín de
pocos!

¿Que garantizará que la Reforma Política consolide una auténtica democracia
y una real participación ciudadana que supere las artimañas de los más
habilidosos para lucrar con el poder? ¡Sin verdadero amor al prójimo, sólo
habrá una búsqueda ambiciosa de pedazos de poder!

¿Qué garantizará que la Reforma Energética haga que los recursos del País
se inviertan para superar los graves atrasos de gran parte de la sociedad
mexicana, y que las inversiones públicas o privadas, nacionales o
extranjeras sean promotoras de progreso social, humano y comunitario, y
cuidadosas del medio ambiente, por encima de intereses particulares? ¡Si la
persona humana no está por encima del dinero, el dinero le pondrá precio a
cada persona!

¿Qué garantizará que la Reforma en Telecomunicaciones ponga al alcance de
todos las ventajas de la tecnología, la calidad de los contenidos y el
respeto a la dignidad y privacidad de los ciudadanos? ¡Sin verdad y sin
justicia los monopolios sólo cambiarán de manos, la manipulación de la
opinión pública y de los contenidos la definirán los intereses dominantes!

Las reformas son necesarias para adecuarnos al presente en la búsqueda de
un futuro mejor. ¡Pero no nos engañemos! Si no se reforma la mente y el
corazón, si no se reforma la conciencia que genere una auténtica escala de
valores y nuestra capacidad de encuentro y fraternidad solidaria no habrá
reforma que nos ayude a superar las intolerables desigualdades e
injusticias sociales que nos llevan a estar más atentos por la vida privada
de los artistas, que por el sufrimiento de los migrantes arrojados de un
tren por no tener para pagar a los extorsionadores; o a ver como
estadística y nota periodística los secuestros, la trata de personas, la
impune actividad del crimen organizado, las cuotas forzadas, la violencia y
los cadáveres decapitados en fosas clandestinas.

No podemos acostumbrarnos a tener en la pobreza a más de cincuenta millones
de mexicanos, muchos de ellos en una miseria que les condena a morir sin
atención médica. Esa indiferencia cómplice en contra del valor de la vida
humana, es la que hace que se festeje que miles de niños en gestación sean
sacados del vientre de la madre para ser arrojados a un bote de basura.
¡Nos falta una verdadera reforma interior para que el País sea mejor!

Aunque esta visión de la parte dolorosa de nuestra realidad podría
llevarnos al fatalismo que nos vende la idea que ante el mal no hay
solución; que es mejor legalizarlo en la droga o transar con él en el
crimen, los creyentes, y en particular los cristianos, sabemos que el
camino para superar todo lo que destruya la vida o la dignidad humana,
necesita siempre la entrega generosa de la propia vida.

¡Cristo venció el mal y la muerte con el poder del bien y del amor! Él nos
dice: "No tengan miedo, yo he vencido al mundo". En consecuencia los
cristianos católicos no podemos rendirnos, ni sentirnos derrotados, sino
urgidos a participar con la fuerza del Espíritu de Cristo Resucitado.

A todos nos urge ser positivos y propositivos. No podemos lamentar el mal
sin actuar contra él. La búsqueda personal y sincera del bien, la vida
familiar como transmisora de valores y de comunicación armónica, los
diversos grupos e iniciativas sociales que buscan el mejoramiento de la
vida política, económica, cultural, familiar, social, laboral, etc. son
espacios de participación. *¡Esa participación debe ser cada vez más
consciente, organizada y oportuna!* No dejemos que las decisiones queden en
manos de unos pocos que miran a sus propios intereses. ¡Actuemos!

Nadie esta dispensado de actuar para hacer el bien. El País es de todos; y
entre todos tenemos que sacarlo adelante haciéndonos más participativos.
Sin participación social nos hundiremos.

Los recién proclamados santos, San Juan XXIII y San Juan Pablo II,
trabajaron en medio de múltiples obstáculos por un mundo mejor para todos,
por su fe en Jesucristo y amor al prójimo. Ellos son un referente para
nuestra desafiante tarea. La Iglesia mexicana seguirá contribuyendo a
generar paz y unidad en nombre de Dios.

Que Santa María de Guadalupe interceda por nosotros para que Dios nos
conceda la inteligencia, la sabiduría y la valentía de construir juntos un
México mejor.

Por los Obispos de México.

+Francisco, Card. Robles Ortega
Arzobispo de Guadalajara
Presidente de la CEM

+Eugenio Lira Rugarcía
Obispo Auxiliar de Puebla
Secretario General de la CEM

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