Dejó atrás los malos olores de las combis; ahora luce camioneta del año.
No ha hecho obra alguna, pues no sabe lo que es trabajar.
Eso sí, luce totalmente Palacio, pero de Sara Bustianguis.
Por Francisco Ortega Hernández
Ah, que Chimoltrufia, personaje de Coronango que se ufana codearse en el Jet Set de la región; y para demostrar que ya no es una más, y que dejó atrás eso de corretear las combis y con ello los malos olores e incomodidad de trasladarse en el servicio público de transporte; ahora, con el “sudor de su frente y de otras partes de su cuerpo”, compró una camioneta del año, la que, cual carroza de Cenicienta recorre las rúas y caminos del municipio.
Sin embargo, tal parece, que a semejanza de la heroína de la película de Disney, al pardear el día, la Chimoltrufia tiene que huir de Coronango para ir a pernoctar, dicen algunos, a una flamante casa de Cholula, pues pende sobre ella, la Chimol, la advertencia de que la quemarán en su propio mole.
A la Chimol, pa’ los cuates, le quedó grande la yegua en eso de gobernar el terruño, pues, quienes la conocen de tiempo atrás, juran y perjuran que nunca ha trabajado, que siempre ha sido hija de su….padre y madre. Bueno hay algunos que aspiran a ser sus biógrafos, que sostienen que la Chimol cuenta con un título profesional de los que venden como larines los llamados “evangelistas” en la plaza de Santo Domingo, allá en la ciudad de México.
Los vasallos se preguntan ¿cuál obra? ¿qué, ha hecho con los millones que le han llegado desde que asumió el cargo, se estima más de diez millones de pesos?
La Chimoltrufia se pasa de lanza, aseveran algunos, pues en lugar de gobernar se la pasa llorando como plañidera indicando que le dejaron vacías las arcas; pero eso sí, está remozando la casa paterna; si, esa morada que por décadas no tuvo reparación alguna, bueno, ni la escoba le pasaron, pero, ahora en el poder, ya sobra el dinero; y hay que remozar el palacio paterno, en tanto, el pueblo, pues que se joda.
Otro de los cambios sufridos por la Chimoltrufia, ha sido en su guardarropa, claro está, ahora se viste con Sara Bustianguis, lo que la ha llevado a nivel de ser totalmente Palacio con prendas, calzado y bolsas originalmente “piratas”, bueno “clonadas”.
Quisiera seguir con esta narrativa, sin embargo, la verdad, ya me dio hueva, pero les prometo seguir con esta historia, cuyo siguiente capítulo involucra a connotado líder sindical y a la hermana misma de una Senadora y no propiamente de molotes.

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