"Es como si me hubieran dado un Oscar político a mejor actor
de reparto", dijo Vladislav Surkov, asesor del presidente de Rusia
Vladimir Putin, al enterarse de que formaba parte de los sancionados por
Occidente por la actuación de su país en Crimea.
Surkov dijo
que lo consideraba un gran honor y un reconocimiento a sus servicios a Rusia.
"Lo que
me interesa de EE.UU. es (el rapero) Tupac Shakur, (el poeta) Allen Ginsberg y
(el pintor) Jackson Pollock, y no necesito una visa para acceder a su obra. Así
que no pierdo nada", agregó.
Medido con
esta vara, el impacto de las sanciones parece ser irrisorio. No parecen hacer
mella en "el drama más significativo que vive el área Euroatlántica desde el final de la Segunda Guerra Mundial", como llamó a la crisis en Crimea el
corresponsal diplomático de la BBC, Jonathan Marcus.
En las
últimas dos semanas, se detuvo el diálogo acerca de un mayor acercamiento
económico entre la Unión Europea y Rusia; se suspendieron los preparativos para
la próxima cumbre del G8 en Sochi; Reino Unido puso freno a su cooperación
militar con Rusia (aunque su escala es mínima para ambas partes); los
británicos, franceses y estadounidenses cancelaron ejercicios navales conjuntos
con Moscú.

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