La haba poblana se produce en Ciudad
Serdán, Tlachichuca, El Seco, Chignahuapan y Libres, todo comenzó hace cuatro
años con un prototipo comercial a escala de máquina peladora, Luis Escalante,
el Presidente de HABAMEX,
Productores de Haba en Puebla, aprobó el proyecto de la Fundación Produce, informó Brenda
López Hernández, responsable de la cadena productiva.
En entrevista,
comentó que este es el tercer intento para construir una planta peladora de
habas, es complicado por los diferentes tamaños de haba, en noviembre de este
año se tendría lista.
Mientras tanto se
hacen demostraciones en Guadalupe, Cuacnopalan, Tlachichuca y El Seco, el
promedio del tamaño de las habas es de dos centímetros. Genéticamente la
semilla tiene una parte ancha y una parte delgada, incluso el tamaño varía por
región, por ejemplo, en Tlachichuca es Mediana, en Chignahuapa es muy grande,
por lo cual el pelado de la mayoría – el de dos centímetros u ocho milímetros–
se hace en la máquina, y el resto se hace manualmente.
Una alternativa de
solución es que los productores se capaciten para implementar un tratamiento
post cosecha, para poder seleccionar los tamaños de haba y aprovechar la
peladora, ya con un tamaño específico.
A la Fundación
Produce ya se acercó una decena de productores interesados en la maquinaria,
para tener acceso a esta tecnología, la Secretaría
de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Desarrollo Rural (SAGARPA) les
puede facilitar el proyecto y el apoyo financiero.
Las heladas han
disminuido la producción, no obstante en 2013 se lograron cosechar 26 mil
toneladas al año, informó el productor Antonio Hernández. Una forma de
enfrentar a este fenómeno climatológico es implementar la maquinaria que se usa
en Estados Unidos: una especie de ventiladores enormes, sus hélices impulsan
aire caliente con energía eólica (por aire), con lo cual la nieve se convierte
en agua.
Intermediarios
Por tanto
intermediario, el haba que llega a la Central
de Abasto es cara, el haba pelada tiene mucha demanda, de ahí la
importancia de cubrir esa demanda. Los productores le pagan a familias
por el pelado, diez pesos por kilo, con la maquinaria, se paga solamente $2.38
por kilo, es una reducción de casi el 80 por ciento, además los tiempos son
menores: en una jornada de ocho horas, la maquina pela quinientos kilos,
mientras que a mano, para esa cantidad, llevaría semanas.
El proceso completo
es el siguiente: secado, desvainado, selección del tamaño, pelado y embolsado. Con
todo esto ya se puede tener un valor agregado al producto. La maquinaria
orgullosamente mexicana tiene el registro de patente pendiente, ya se ingresó
documentación, falta la evaluación y el registro de marca.
La peladora evita
rallones para que el pelado sea tan bueno como el manual. Las primeras máquinas
fueron enormes y pesadas, las más actuales ya son pequeñas y ligeras.
El haba mexicana
tiene características que le dan ventaja de venta, es amarilla y seca, en
cambio la estadounidense es verde y húmeda, su apariencia no es muy agradable,
por eso se evita mojarla, porque aunque su sabor no cambio, su coloración si,
se torna más oscura y eso no le gusta a los clientes.
El mercado interno de
venta es todo el estado de Puebla, Toluca la capital del Estado de México, el
puerto de Veracruz, Pachuca Hidalgo, San Luis Potosí y Tijuana Baja California.

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