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Eike
Batista, el empresario brasileño que soñaba con ser el hombre más rico del
mundo, sumó un nuevo capítulo al asombroso derrumbe de su imperio con un pedido
de protección de bancarrota para la petrolera OGX, buque insignia de su grupo.
La
solicitud de la empresa a la justicia brasileña fue realizada este miércoles,
un día después que anunciara el fracaso de las negociaciones con tenedores de
bonos para reestructurar una deuda de US$3.600 millones.
Especialistas
sostienen que esta podría ser una de las mayores quiebras corporativas en la
historia de América Latina, si no la mayor.
Y
algunos advierten que tal vez sea un golpe demasiado duro para el grupo
empresarial de energía y minería con el que Batista se convirtió en el hombre
más rico de Brasil y octavo del mundo, antes de perder más de US$30.000
millones de su fortuna personal en año y medio.
"El
problema de Eike Batista, que alguna vez era visto como una solución, era que
sus empresas tienen una interconexión muy grande", dijo Luciano Losekann,
jefe del Departamento de Economía de la Universidad Federal Fluminense (UFF).
"Un
fracaso de OGX puede contaminar todas esas inversiones y tener una
multiplicación devastadora en el grupo", agregó el experto, en diálogo con
BBC Mundo.

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