Las
obras de comunicación son fundamentales para que México crezca con fuerza; para
que nuestro país pueda elevar y democratizar su productividad.
Hoy
inauguré la Autopista Durango─Mazatlán, una obra largamente esperada. Su
construcción comenzó hace más de una década y ha estado a cargo de 3
administraciones federales.
Sus
230 kilómetros enlazan al Pacífico y al Golfo de México, y permiten avanzar en
la consolidación del eje carretero Mazatlán─Matamoros, que conecta directamente
a los estados de Sinaloa, Durango, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.
La
carretera Durango-Mazatlán reduce la distancia de recorrido de 305 a 230
kilómetros. Gracias a su diseño y seguridad, significa un menor tiempo: de 6 a
2.5 horas para los automóviles y de 10 a
4 horas para los camiones de carga.
Como
Presidente de la República, estoy convencido de que, para mover a México, es
necesario desarrollar infraestructura a lo largo y ancho del territorio
nacional. Estoy seguro de que este esfuerzo se verá reflejado en un México más
próspero, competitivo y mejor conectado.

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