Las
fuerzas de seguridad de Brasil han prohibido el uso de máscaras a la multitud
que se espera que asista a la misa inaugural del papa Francisco por la Jornada
Mundial de la Juventud que se celebra la próxima semana en Río de Janeiro.
Un
general del Ejército a cargo de la operación de seguridad, Jose Alberto da
Costa Abreu, dijo que también se impedirá el acceso a las personas que muestren
una actitud hostil.
Se
desplegarán 7.000 soldados durante la misa.
Las
autoridades brasileñas están preocupadas porque la visita del pontífice pueda
hacer detonar otra ola de protestas callejeras antigubernamentales, como
ocurrió en junio durante la Copa Confederaciones.
Las
autoridades señalan que se espera que casi 35.000 uniformados -de los cuales
1.400 son soldados del Ejército- participen en la operación de seguridad entre
el lunes y el próximo domingo.

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